Llorar al separarse de mamá o papá es normal y, de hecho, es una buena señal: significa que hay un vínculo sano. La adaptación no busca que no lloren, sino que aprendan que siempre vuelves.
Lo que sí funciona
- Despedidas cortas y claras: un abrazo, "vuelvo después de la comida" y te vas. Alargar la despedida la hace más difícil.
- Un objeto de casa: un peluche o una foto de la familia da seguridad las primeras semanas.
- Horario progresivo: en Semillitas empezamos con dos horas y vamos sumando según cómo lo viva cada peque.
Lo que conviene evitar
Irte a escondidas. Aunque parezca más fácil, genera desconfianza: el niño no sabe cuándo vas a desaparecer. Mejor despedirse siempre, aunque haya lágrimas.
Durante la adaptación te mandamos fotos y un mensaje por WhatsApp a media mañana para que estés tranquila o tranquilo.