Cotizar por intuición casi siempre sale caro, para un lado o para el otro. La diferencia entre una cotización sólida y una que se rompe a mitad de camino está en el orden: primero alcance, después precio.
Antes del número, el alcance
- Qué entregable exacto recibe el cliente, y en qué formato.
- Cuántas rondas de revisión están incluidas.
- Qué pasa si el proyecto crece a mitad de camino: se vuelve a cotizar, no se absorbe en silencio.
Un precio, tres escenarios
Cotizar un rango (mínimo viable, recomendado, completo) deja al cliente elegir con información, en vez de negociar a ciegas sobre un número cerrado.
Ponlo por escrito
Un documento de una página con alcance, tiempos y precio evita el 90% de los conflictos que aparecen después. No hace falta un contrato de veinte páginas para empezar bien.