No hay una hipoteca mejor en abstracto. Depende de cuánta estabilidad necesitas en la cuota y de cuánto tiempo pienses mantener el préstamo.
Las tres opciones
- Fija: misma cuota toda la vida del préstamo. Tranquilidad y previsibilidad; suele salir de un tipo algo más alto al inicio.
- Variable: cuota ligada a un índice (habitualmente el euríbor) más un diferencial. Puede bajar, también subir.
- Mixta: unos primeros años a tipo fijo y después variable. Un punto intermedio.
Mira más allá del tipo
- Comisiones de apertura, amortización anticipada y subrogación.
- Productos vinculados (seguros, tarjetas) y cuánto encarecen realmente.
- Plazo total: alargarlo baja la cuota pero dispara los intereses.
Información general. Compara siempre la TAE y consulta con tu entidad.