La técnica Pomodoro (25 minutos de foco, 5 de descanso) funciona muy bien para arrancar cuando cuesta ponerse. Pero para tareas exigentes -resolver problemas, escribir, programar- interrumpir cada 25 minutos rompe el hilo justo cuando entras en profundidad.
Una regla práctica
- Tareas mecánicas o repaso: Pomodoros de 25/5. Ayudan a mantener el ritmo.
- Trabajo profundo: bloques de 50-90 minutos con un único objetivo y el móvil fuera de la mesa.
- Máximo 3-4 bloques profundos al día. Más que eso, rinde poco.
Prepara el bloque antes de empezar
Escribe en una línea qué vas a conseguir en esta sesión ("terminar el ejercicio 4", "primer borrador de la introducción"). Un objetivo concreto evita que el tiempo se te vaya en decidir por dónde seguir.
El descanso también se planifica
Levántate, muévete, mira lejos. Evita las redes en las pausas: enganchan y luego cuesta el doble volver. En clase lo practicamos con temporizador compartido.